EL PROCESO DE DUELO EN LAS PERSONAS CON DIVERSIDAD FUNCIONAL INTELECTUAL

imagen de animación con una niña y su perro sentados en al final de un puente de madera en el mar mirando el cielo nocturno estrellado con el texto "Yo tengo allá arriba, entre las estrellas, alguien que nunca olvidaré"

El duelo es la reacción adaptativa ante una perdida como es el caso del fallecimiento de una persona con la que mantenemos un vínculo afectivo.

Esta pérdida genera un golpe emocional, dolor, porque implica encontrarse ante un vacío que no se desea y las emociones que esto conlleva: frustración, impotencia…

Ante ello es preciso un proceso de duelo procurando que éste se dé de la manera más saludable, lo cual dependerá, entre otros muchos factores personales y socioculturales,  del apoyo con el que contemos y/o necesitemos  y nuestra inteligencia emocional.  Dependiendo de su resolución, el dolor inherente a la perdida será correctamente resuelto siendo capaces de vivir en una realidad sin la persona perdida y recordarla sin sufrimiento, aportándonos crecimiento personal. De lo contrario, y en las peores circunstancias, podría cronificarse.

En el caso de las personas con diversidad funcional intelectual,  es posible encontrarnos con diferentes reacciones como una mayor dificultad en la gestión de emociones. Por lo cual se le debe facilitar las herramientas o recursos que les permitan expresar sus emociones con la finalidad de propiciar su entendimiento y gestión.

manos abiertas dejando volar en libertad a una paloma. En el fondo cielo durante el amanecer

Desde el equipo de profesionales de la Vivienda Tutelada de hombres como personas que podemos encontrarnos ante esta situación en la que tenemos que realizar el apoyo debemos mantener una escucha activa donde él o la doliente pueda expresar sus emociones y necesidades, respetar el silencio si es la necesidad que expresa, ya sea mediante comunicación verbal como no verbal, y consensuar con el resto de unidad familiar todas las pautas posibles tras el fallecimiento, siendo éstas totalmente flexibles dependiendo de las necesidades de la persona. Pero, sobre todo, es muy importante que la persona con diversidad funcional intelectual participe al máximo de la despedida de la persona difunta.

Pero además se debe tener presente los aspectos que NO se deben realizar para evitar caer en ellos, como: frenar la expresión de sentimientos, decirle lo que tiene que hacer o como se siente o apresurar el proceso de duelo con el objeto de superar rápidamente el dolor, evitando frases del tipo “no llores”, “el tiempo todo lo cura”…

Si bien se debe de tener en cuenta estas pautas para apoyar a la persona con diversidad funcional intelectual ante la pérdida de un ser querido, las acciones dependerán de la manera en la que se ha acontecido puesto que, si el fallecimiento es previsible (enfermedad grave, edad avanzada…), nos permite la oportunidad de ofrecer espacios de comunicación, donde crear conjuntamente un proceso de duelo en el que exprese sus sentimientos y manifieste sus necesidades ante lo que va a suceder, así como, aportarle información real y actualizada de la situación, y examinar las defensas y el estilo de afrontamiento para prevenir complicaciones.

Sin embargo, si la pérdida es repentina además se deberá informar sin crear falsas esperanzas pero procurando amortiguar el impacto emocional, avisando, previamente,  a su red social como personas de apoyo emocional.

Y por último, el apoyo debe persistir e incrementarse en momentos posteriores que resultan complicados para todas las personas que viven una perdida, conocidos como “reacciones de aniversario”, ante fechas señaladas relacionadas con la persona fallecida. Por ejemplo: comidas familiares, cumpleaños y/o el propio aniversario de la muerte.