Posibilidades distintas de convivir

En el encuentro cotidiano con las diversas situaciones y alternativas que surgen en las dinámicas diarias, se hace necesario reconocer que, antes de que ciertas acciones repetitivas se conviertan en motivo de conflicto, existe la oportunidad de pensar en otras posibilidades. Esta invitación implica reflexionar colectivamente e involucrar al equipo en la construcción de soluciones que favorezcan el bienestar común.
A continuación, se presentan algunas de las estrategias que han contribuido a que la convivencia sea más amena, respetuosa y armoniosa:

  1. Esta experiencia promueve que todos estén atentos al bienestar de los demás. Cuando alguna persona no puede controlar el sueño debido al efecto de los medicamentos, a la falta de descanso o a cualquier otra circunstancia, un compañero permanece frente a ella y, cuando nota que comienza a quedarse dormida, pronuncia suavemente su nombre para ayudarla a mantenerse alerta. Como ya se ha mencionado, esta tarea suele resultar incluso divertida para quienes participan en ella.
  2. Cuando surgen discusiones aparentemente sin motivo, se propone realizar una actividad o trabajo conjunto, de manera que una persona apoye a la otra. El deseo compartido de que todo salga bien hace que, poco a poco, el motivo de la discusión pierda importancia y termine por olvidarse.
  3. Cuando alguien se encuentra enfermo o está superando una crisis, el abrazo se convierte en la mejor medicina y en una muestra de apoyo y cercanía.
  4. Si algún compañero o compañera está atravesando una situación difícil, se le pregunta de qué manera se le puede ayudar y se procura responder a sus necesidades y deseos en la medida de lo posible.

Estas dinámicas han contribuido a disminuir las discusiones y, cuando estas se presentan, a evitar que trasciendan o afecten negativamente la convivencia del grupo.